El paro que por orden de los dueños de equipo se impondrá desde el primer minuto de la medianoche del viernes, amenaza con arruinar la temporada 2011-2012 de la NBA luego que el jueves propietarios y jugadores no llegaran a un acuerdo para un nuevo convenio laboral.
El primer paro de la NBA desde la temporada 1998-1999 reducida a 50 partidos, detendrá de inmediato todo tipo de actividad en la Liga, desde los cambios de jugadores, firmas de agentes libres y las negociaciones de nuevos contratos.
Los jugadores no recibirán paga durante el paro y tampoco podrán utilizar las instalaciones del equipo o trabajar con los entrenadores.
Además, los jugadores deberán proveerse de su propio seguro de salud, un problema para algunos que no quieren arriesgarse a jugar en torneos de clasificación olímpica en los próximos meses debido a las consecuencias de una lesión no cubierta por los clubes de la NBA.
La NBA es la segunda liga profesional americana que entra en paro laboral, luego de que la NFL cesara sus actividades hace 107 días por diferencias entre dueños y jugadores en torno al reparto de las multimillonarias ganancias.
Stern y representantes de los dueños con el sindicato de jugadores conversaron por tres horas el jueves sin lograr un resultado en las negociaciones.
Éste será oficialmente el cuarto paro en la historia de la Liga, que nació en 1946.
El primero se dio por tres meses, previo a la campaña 1995-96, pero no afectó a la temporada. El segundo se dio en 1996, sólo por un par de horas.
Y el tercero fue muy largo, del 1 de julio de 1998 al 20 de enero de 1999, mismo que llevó a acortar la temporada regular 82 a 50 partidos.
El comisionado de la NBA, David Stern, y otros dirigentes y propietarios de esa Liga se reunieron en vano el jueves con el director ejecutivo de la Unión NBA, Billy Hunter, el presidente del sindicato, el base Derek Fisher de Los Angeles Lakers y otros dos jugadores de la NBA.
Los dueños indican que 22 de los 30 equipos de la NBA están perdiendo dinero en sus operaciones, con pérdidas totales de 300 millones de dólares, por lo que no pueden acceder a las demandas de los jugadores.
Los propietarios quieren llegar a un tope salarial fijo en lugar del actual, que establece excepciones si un equipo quiere conseguir talentos, así como una reducción en la longitud y números de contratos garantizados.
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